Historia del Bingo
En norteamérica el juego del bingo era llamado beano o binou. Se lo jugadaba en ferias locales de diferentes poblados y se relacionaba con que un organizador iba sacando los discos numerados de una caja de cigarros al tiempo que los jugadores marcaban los números en sus tarjetas poniendo habichuelas sobre las mismas y al gritar beano era porque ganaban.
El origen del juego es del año 1530 en Italia. Allí se lo conocía como “Lo giocco del Lotto d´Italia". Este juego aún se desarrolla en Italia los sábados. En 1770 el juego fue llevado a Francia y allí se lo llamó “Le Lotto”. Allí solamente se jugaba por parte de los hombres con dinero. En Alemania se jugaba una versión del juego similar por el año 1800. Sin embargo era usado como método de estudio para los niños escolares.
Luego llegó a Estados Unidos en el año 1929 y como decíamos se lo llamaba beano. Se jugaba al mismo en el carnaval de Atlanta, Georgia.
Un vendedor de juguetes llamado Edwin Lowe que provenía de Nueva York, renombró al juego llamándolo Bingo luego de escuchar por primera vez a alguien gritar ese nombre en lugar de beano por error.
Fue así que contrató a un matemático de la Universidad de Columbia llamado Carl Leffler a fin de tener ayuda para poder aumentar las combinaciones en las tarjetas de bingo.
En el año 1930 Leffler había inventado ya 6 mil tarjetas de bingo y algunos mencionan que al hacer esto se volvió loco. Luego un representante de la iglesia católica se aproximó a Lowe para sumar el bingo a esa institución para recaudar dinero para obras sociales. A partir de allí el juego cobró más popularidad aún y para el año 1934 ya eran unos 10 mil los juegos de bingo a la semana. En la actualidad son más de 90 millones de dólares lo que se gasta en el bingo por semana en Estados Unidos.
